Adopción de niños

¿Cómo adoptar un niño? ¿Qué nos espera? ¿Cómo lidiar con los problemas educativos causados ​​por un niño pequeño adoptado? Estas preguntas las hacen las parejas que quieren adoptar un niño que no es el suyo. El amor por un niño pequeño se presenta en etapas a lo largo del tiempo. Los cónyuges que no pueden tener hijos propios se encuentran en una situación particularmente difícil porque uno de los cónyuges es infértil. Sus vidas están marcadas por el dolor, el sufrimiento, el dolor, las expectativas y esperanzas inútiles, años de pruebas y tratamientos ineficaces. Las parejas casadas que no pueden tener hijos propios están más o menos en crisis. Un lado oculta su dolor a su pareja infértil y el otro se culpa a sí mismo y sufre en silencio. La decisión de adoptar un niño será el comienzo de una nueva etapa en la vida de la pareja.

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1. Decisión de adoptar

La decisión de adoptar un niño no puede ser una especie de "cura" para los corazones heridos de una pareja que no puede tener un niño pequeño. Al principio, tienes que dar tiempo para sanar tu sufrimiento y llegar a un acuerdo con tu destino, para finalmente querer adoptar conscientemente. Tanto la esposa como el esposo deben estar 100% seguros de su elección. Si cualquiera de las partes duda, es neutral o se niega a adoptar, es posible que no esté a la altura del papel de madre o padre. Antes de adoptar un niño y llevar a un niño pequeño a su casa, debe pasar por mucha preparación. Las parejas que no tienen hijos propios a menudo no saben cómo cuidarlos, de qué hablarles o cómo cuidarlos. Hasta ahora, solían evitar el contacto con los más pequeños, porque las reuniones con niños aumentaban su dolor de no poder tener hijos propios.

Desde el momento de tomar la decisión de adoptar, aumenta la frecuencia de los contactos con los bebés. Los cónyuges vigilan a los pequeños, intentan hablar con ellos, por ejemplo, durante las reuniones familiares o en el arenero. Aprenden a no tratar a un niño como un extraterrestre de otro planeta. Algunas parejas consultan literatura pedagógica y psicológica profesional sobre el desarrollo de los niños o concertan una entrevista con un psicólogo infantil. Las parejas decididas a adoptar a menudo recuerdan imágenes idílicas de la vida familiar: “Nuestro bebé será talentoso, hermoso, sabio, inteligente, educado y obediente. Ella nos amará y nosotros lo amaremos a él. Mientras tanto, la realidad verifica sueños y expectativas. Los padres adoptivos deben recordar que toman bajo su techo a un niño que a menudo tiene experiencias traumáticas detrás de él, y que un niño de pocos años tiene una personalidad desarrollada y hábitos que son difíciles de combatir. Por eso, en tu escenario de vida familiar, también vale la pena tener en cuenta esos peores momentos y posibles problemas que no se pueden evitar como padre.

No puede obligar a su hijo a ser feliz, perder el sentido común y esperar la gratitud de su niño adoptado. Tienes que estar preparado para lo desconocido. Cada día puede descubrir nuevas e inesperadas dificultades a las que uno tiene que enfrentarse. Los padres adoptivos pueden tener una tarea particularmente difícil: un niño que hasta ahora ha sido cuidado principalmente por mujeres en orfanatos u hogares de ancianos puede desconfiar de un hombre. Vale la pena ser consciente de que al ofrecer todo el amor y la atención a un niño pequeño, no siempre obtendremos lo mismo de él. La presencia de un niño pequeño en casa es una verdadera revolución, especialmente para las parejas que no pueden tener hijos propios.

Un bebé significa noches de insomnio, fatiga, llanto, falta de tiempo libre. A veces hay momentos de duda e incertidumbre: "¿Hicimos lo correcto al adoptar a este bebé? ¿Dónde conseguir energía? ”. Puede ser aún más difícil a medida que un niño crece, cuando el adolescente comienza a rebelarse y desafiar los principios de la crianza. Entonces vale la pena buscar el apoyo de otros padres adoptivos que hayan tenido experiencias similares detrás de ellos, o buscar ayuda profesional de un psicólogo familiar. No existen "recetas de oro" para criar a un niño adoptado. Es mejor ser paciente, gentil, amoroso y amable, y dosificar sus sentimientos en pequeñas dosis.

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