El autismo comienza con el intestino

La alteración de la flora intestinal es la causa de los trastornos autistas sistémicos, dicen científicos de Estados Unidos. Y añaden que es posible curar este tipo de enfermedades gracias a la terapia probiótica especialmente adaptada. Un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) está trabajando actualmente en él, y el trabajo está dirigido por el Prof. Sarkis K. Mazmanian.

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Según un grupo internacional de científicos, los trastornos intestinales pueden deberse a problemas con la secreción de una citocina, que se produce en los órganos linfáticos y se abrevia como linfotoxina.

1. Trastornos sociales y trabajo del cerebro

Los trastornos del espectro autista afectan a muchas esferas de la vida. Ya se notan en la primera infancia. Se manifiestan principalmente en conductas destructivas, trastornos de la comunicación, así como limitadas posibilidades y habilidades para establecer vínculos sociales.

El trastorno autista sistémico (TEA) es lo que los científicos llaman "etapa uno del autismo". Se manifiestan a través de trastornos de las funciones sociales. El equipo de la Universidad de Monash intentó averiguar la causa de su aparición y el trabajo fue dirigido por el Dr. Peter Enticott.

Luego se reconoció que la causa de los problemas de funcionamiento en la sociedad pueden ser trastornos en las neuronas espejo del cerebro. Estas conclusiones se extrajeron sobre la base de estudios que asumieron la estimulación cerebral extracraneal en personas sanas y pacientes con TEA.

Resultó que los cerebros de los pacientes que padecen TEA no se activan después de la estimulación de la corteza motora, es decir, después de ver un gesto. Esto significa que en estos individuos, el sistema de neuronas espejo no se activa. Esto, a su vez, puede estar relacionado con funciones sociales y comunicación deterioradas.

2. ¿La autzima es el resultado de trastornos intestinales?

Los investigadores de Caltech están arrojando nueva luz sobre la investigación del autismo.Notaron que las personas que padecen autismo a menudo se quejan de problemas digestivos, estreñimiento, dolor intestinal, irritación intestinal y síndrome del intestino irritable. Al examinar este asunto, resulta que la disfunción intestinal es solo una característica del TEA.

Teniendo en cuenta los hallazgos de científicos en Suecia, quienes encontraron que la condición del intestino es en gran parte responsable del bienestar, el comportamiento y las emociones, los investigadores de Caltech decidieron realizar una serie de experimentos.

Los procedimientos de investigación tradicionales han considerado el autismo como un trastorno genético o un trastorno cerebral, pero estos estudios han demostrado que el TEA está relacionado con la flora intestinal. Parece que las alteraciones en la flora intestinal tienen efectos sobre el funcionamiento del cerebro, dice el Prof. Mazmanian.

Resultó que con los trastornos intestinales, había "fugas" en los órganos. Esto significa que las paredes intestinales eran lo suficientemente permeables como para permitir que otras sustancias pasaran a la sangre junto con los alimentos.

Para ver si se puede reducir la disfunción intestinal, se le dio durante el experimento Bacteroides fragilis, una bacteria utilizada en la terapia probiótica.

Los resultados de esta terapia resultaron sorprendentes. Los científicos han notado que no solo ha mejorado la condición del intestino, sino también el comportamiento. Ha habido una disminución de la ansiedad y un aumento de la comunicación.

"Dado que el tratamiento con B.fragilis redujo los problemas intestinales y mejoró los síntomas principales del autismo, los trastornos intestinales están relacionados con los síntomas de las enfermedades del desarrollo neurológico", dice la Dra. Elaine Hsiao.

3. Terapia probótica: ¿esperanza para los enfermos?

Estos hallazgos, a su vez, abren la puerta al desarrollo de la terapia probiótica. Se supone que reduce los síntomas del TEA y previene el desarrollo del autismo.

Es muy posible que los ensayos clínicos comiencen en 2 años, aunque los científicos enfatizan que todavía se necesitan numerosos estudios para desarrollar una terapia de tratamiento eficaz. El autismo tiene sus raíces en muchos factores, incluida la genética y el medio ambiente.

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