¿Por qué me gritas? Me siento no amado

Gritar tiene un efecto negativo en el bebé. Su corazón late más rápido, sus músculos se tensan y su estómago se aprieta. ¿Por qué gritan los padres? ¿Hay alguna otra forma de expresar tus emociones?

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- Gritar en muchas familias se ha convertido en una forma de comunicación popular. Es abusado. Originalmente, servía como advertencia en caso de una amenaza para la vida o la salud. Gritar es violencia psicológica, por lo tanto, solo hay un paso por superar, explica la Dra. Anna Siudem, psicóloga.

1. Los padres no pueden hacer frente a las emociones

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¿Por qué gritan los padres? La respuesta parece sencilla. No pueden hacer frente a sus emociones. Gritan de impotencia. No saben cómo tratar al niño y no están de acuerdo con su comportamiento. Al gritar, quieren castigarlos, pero también elevar su rango, para demostrar que son importantes y deben ser tratados como una autoridad.

- Gritar es poder. Así lo hacen cumplir los padres, pero también es una forma de extorsión e intimidación. Gritar no tiene consecuencias positivas. Sin embargo, es muy desfavorable para el desarrollo de los niños - explica Siudem.

Lamentablemente, pocos padres son conscientes de esto, así como del hecho de que existen modelos y conceptos educativos que abogan por abandonar este método tóxico y probar otros métodos más seguros para la salud mental del niño y más efectivos.

2. No me amas mamá

Al gritar, no haremos que el niño sea más educado, el resultado será el contrario. Dado que levantamos la voz, el niño pequeño también utilizará esos métodos. Aprende patrones de comportamiento de nosotros.

El grito es su defensa contra la amenaza. Cuando el padre no le habla con calma, habla en tono elevado, el niño se siente despreciado y humillado. Sabe que no está a la altura de las expectativas de mamá o papá. Me siento como una persona de poca importancia, como un problema.

- Gritar es un castigo y una señal clara para el niño de que no es amado. Después de todo, confiamos en menos personas que hablan en un tono elevado, explica Siudem.

Gritar también tiene consecuencias físicas. El cuerpo se defiende. El corazón comienza a latir más rápido, los músculos se contraen, el estómago comienza a doler.

- Se ha comprobado que los niños a los que sus padres les gritaban en la infancia son tímidos, temerosos y no creen en sí mismos en su vida adulta - explica la psicóloga. Otros se comportan todo lo contrario: se vuelven agresivos, maliciosos, usan la violencia contra sus compañeros y manipulan a los padres.

3. Un susurro en lugar de un grito

Los padres no se dan cuenta de que el niño está gritando y siendo grosero solo para llamar la atención. Quiere que alguien lo cuide, que le dé un poco más de tiempo, porque no se siente amado y tal vez incluso rechazado. ¿Qué reemplazar un grito? Los especialistas aconsejan - en un susurro. Parece extremadamente difícil cuando estamos nerviosos.

- Antes de gritar, salgamos de la habitación, hagamos otra cosa, pensemos un momento y volvamos a hablar con el niño - aconseja la psicóloga.

Averigüemos por qué se porta mal y no responde a nuestras órdenes. Puede lograr más con tranquilidad.

- No se descargue sobre el bebé. Y si les gritamos, deberíamos disculparnos con él. Le enseñamos las actitudes correctas - enfatiza el psicólogo.

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