Lactancia materna: ¿por qué no todas las mujeres están amamantando?

¿Ha tomado la decisión de no amamantar a su bebé cuando estaba embarazada? La avalancha de preguntas y comentarios te vuelve loco, ¿y cuanto más los escuchas, más quieres rebelarte? No eres el único ...

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No existen datos estadísticos sobre el número de madres que no quieren dar a sus bebés alimentos naturales. Sin embargo, resulta que cada vez más mujeres no quieren amamantar. ¿Por qué?

Todo el mundo sabe que la leche materna es la mejor para un bebé. La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace todo lo posible para promover la lactancia materna y contribuir así a la conciencia de todas las madres futuras y presentes.

Aunque la información sobre este tema está disponible en casi todas partes, cada vez más mamás no quieren alimentarse en absoluto. La reacción del entorno suele ser similar: se señala a una mujer con los dedos, sus familiares la convencen a la fuerza y, a menudo, los pediatras la comentan sin rodeos.

Las madres que dan fórmula infantil a sus bebés se pueden dividir en dos grupos. Las primeras son aquellas mujeres que sabían que no querían amamantar antes incluso de comenzar a planificar un bebé, las segundas son aquellas que dejaron de amamantar debido a experiencias desagradables en esta área.

1. Duele mucho

- Cuando estaba embarazada, no descartaba la lactancia materna, pero no estaba del todo convencida de ello. Después del nacimiento de mi hijo, resultó ser terriblemente doloroso, recuerda Aneta Kamińska, de 26 años.

- Pero no me di por vencido tan de inmediato y encontré un término medio feliz. Durante tres meses usé un extractor de leche y se lo di a mi hijo con un biberón. Sin embargo, finalmente me detuve porque estaba exhausto. Me tomó mucho tiempo y me empezaron a doler los senos y los pezones '', agrega.

- Dejé de comer por completo y reemplacé mi comida con una mezcla modificada. No hay nada malo, porque el hijo estaba más harto y empezaba a dormir por la noche - recuerda Aneta.

2. No quería perder mi independencia

- Quedé embarazada a pesar de que no estaba completamente preparada para ello. Mi esposo deseaba tanto al bebé que no pude rechazarlo. Además, sentí la presión de mi familia. Siempre he sido una individualista activa profesionalmente, por lo que fue doblemente difícil para mí dedicarme a un niño pequeño, confiesa Marta Grzybowska.

- Ya en la etapa de planificación, sabía que no podría amamantar a mi bebé, ya que perdería mi independencia por completo. Fue similar con el parto natural, simplemente no pude someterme y di a luz gracias a una cesárea. Quizás haya egoísmo en ello, pero preferí seguir siendo yo misma al menos en pequeña medida que convertirme en la infeliz y amargada "madre polka" que tanto nos rodea - agrega.

3. Tenía miedo de que mi esposo dejara de verme como mujer

“Ver a una mujer amamantando siempre me ha disgustado. Perdón por ser sencillo, pero realmente lo fue. De todos modos, sigue siendo el caso, a pesar de que recientemente me convertí en madre. Durante el embarazo, sabía lo importante que es la leche natural para un bebé, pero mi desgana ganó, dice Marta Fijałkowska, de 27 años.

- Tenía miedo de contárselo a alguien, sobre todo porque es un tema bastante vergonzoso. Tenía la impresión de que mi marido dejaría de verme como mujer. Se lo conté justo antes del parto y resultó que comprendió mis miedos. No puse a mi hija en mi pecho ni una sola vez, a pesar de las objeciones de las parteras en el hospital - agrega.

4. ¿Qué dice el psicólogo?

En opinión del psicólogo, la renuencia a amamantar no es superficial y su origen puede estar en lo más profundo de nuestra psique. Aunque la naturaleza preparó perfectamente el cuerpo de una mujer para la lactancia, el mecanismo puede romperse por todo tipo de factores psicológicos, como una mala experiencia infantil, baja autoestima y la consiguiente falta de confianza en sí misma.

- Ya se ha dicho todo sobre la lactancia materna, su influencia beneficiosa sobre la salud del niño y la relación con la madre que se estableció en ese momento. Las mujeres modernas ciertamente son conscientes de estos importantes asuntos. El hecho de que algunos de ellos dejen de alimentarse debe tener una justificación más profunda - comenta Beata Banasiak-Parzych, socióloga de familia.

- Cuesta creer que solo pueda tratarse de "disgusto" o "pérdida de independencia". Vale la pena considerar otros motivos, hablar, por ejemplo, con un amable especialista, una partera o un médico, agrega.

Independientemente de lo que piense de las mamás que no quieren dar pechos a sus bebés, recuerde que cada una de ellas tiene derecho a elegir. Ella solo sabe y se siente mejor de todo (incluso incluida la suegra omnisciente), lo que será bueno para ella y para su bebé.

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