Tratamiento de la diabetes mellitus

El tratamiento de la diabetes depende de su gravedad y tipo. En algunos pacientes diabéticos, una dieta alta en residuos y la actividad física regular son suficientes. Otros, por otro lado, necesitan tomar medicamentos antidiabéticos orales o insulina y ejercer un control glucémico, es decir, registrar los niveles de glucosa en sangre de vez en cuando. Los niveles de azúcar en sangre cambian de forma muy dinámica, por lo que en todos los tipos de diabetes se consiguen los mejores resultados del tratamiento con la participación activa del paciente. El trasplante de páncreas es un método para tratar la diabetes que le permite evitar por completo las inyecciones de insulina.

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1. Autocontrol en el tratamiento de la diabetes

La prueba más importante para las personas con diabetes es medir los niveles de azúcar en sangre. Puede medir su glucosa en sangre de forma independiente en cualquier momento del día utilizando un medidor de glucosa en sangre. Los resultados obtenidos deben registrarse en un diario de diabetes, que puede ayudar al médico a realizar el tratamiento y a seleccionar la terapia que permita la nivelación de glucosa. El propio paciente, gracias al autocontrol, puede detectar hiperglucemia o hipoglucemia. El control de la glucosa en sangre debe realizarse antes de la ingesta de insulina y antes de la ingesta de alimentos. En casa, la glucosa en sangre se analiza a partir de sangre extraída de la yema del dedo. La sangre se transfiere del dedo a la tira reactiva.

2. Medicamentos antidiabéticos

Los medicamentos antidiabéticos orales se administran solo en la diabetes tipo II. Tienen efectos muy diferentes: pueden aumentar la secreción de insulina, aumentar el efecto de la insulina y ralentizar la absorción de carbohidratos del sistema digestivo. Solo se pueden usar mientras el páncreas aún puede producir insulina. Sin embargo, los medicamentos para la diabetes no compensan los pecados alimentarios. Tomarlos tiene sentido cuando la diabetes causa dolencias y:

  • el peso corporal es normal o solo se supera ligeramente (hasta cinco kilogramos),
  • se realizan ejercicios físicos sistemáticos,
  • Las tabletas normalizan los niveles de glucosa en sangre dentro de las dos semanas posteriores a su uso.

Los medicamentos orales para la diabetes se recetan a casi todos los diabéticos que no reciben tratamiento con insulina. El tratamiento con tabletas debe comenzar con las sulfonilureas. Su gran desventaja es que provocan un aumento de peso adicional en pacientes con sobrepeso. Además, pueden provocar niveles de azúcar en sangre. Medicamentos del segundo grupo, biguanidas, el médico prescribe solo en casos excepcionales, debido a sus efectos secundarios. Por lo general, se toman antes o durante las comidas. También se utiliza metformina, que tiene buenos resultados en el tratamiento de la diabetes en personas obesas.

3. Tratamiento con insulina

La terapia con insulina se introduce en pacientes con diabetes tipo I y en pacientes con diabetes tipo II en los que la toma de fármacos antidiabéticos no produjo los resultados deseados. Los pacientes toman varios tipos de insulina, que pueden ser insulinas de acción corta o de acción prolongada. Las inyecciones de insulina se vuelven necesarias cuando:

  • el cuerpo no produce insulina en absoluto o solo en pequeñas dosis
  • hay trastornos metabólicos graves que se manifiestan por la presencia de acetona en la orina,
  • el hígado o los riñones están dañados y no realizan sus funciones correctamente,
  • la mujer está embarazada y tiene niveles elevados de glucosa en sangre.

Las jeringas y agujas para inyectar insulina están siendo reemplazadas por bolígrafos o bolígrafos de insulina. Parecen plumas estilográficas ordinarias. En lugar de tinta, tienen un recipiente de insulina y, en lugar de una punta, una aguja. El lugar de la inyección de insulina suele ser el abdomen o el muslo. Al administrar la inyección, pellizque la piel entre dos dedos de una mano haciendo un pliegue adecuado e inserte la aguja debajo de la piel con la otra mano en un ángulo de 45 °. No es necesario descontaminar la piel antes de cada inyección. La excepción es el tratamiento con el uso de una bomba de insulina, que asegura un suministro constante de insulina y permite un control glucémico sistemático.

4. Tratamiento con glucagón

El glucagón es una hormona que actúa en el hígado para liberar las reservas de glucosa en la sangre. El glucagón se secreta cuando bajan los niveles de azúcar en sangre. En personas con diabetes, el glucagón puede administrarse por inyección si hay una hipoglucemia rápida, es decir, hipoglucemia. Una caída brusca del azúcar en la sangre puede hacer que se desmaye. El glucagón es recetado por un médico. El paquete contiene polvo, líquido, jeringa y aguja. El polvo debe disolverse en un líquido antes de la administración. También debe desinfectar el lugar de la inyección (brazo o muslo). A veces, puede vomitar después de recibir una inyección de glucagón. La hormona actúa durante una hora y media, por lo que después de un episodio de hipoglucemia, se debe dar al paciente algo de beber y comer para evitar una bajada de azúcar en sangre.

5. Tratamiento con trasplante

El trasplante de todo el páncreas o de células aisladas de los islotes pancreáticos todavía está en investigación, pero es un método futuro para tratar la diabetes. En la diabetes tipo I, asociada con una secreción reducida de insulina, se ha utilizado el trasplante de islotes pancreáticos, páncreas completo o páncreas con riñones durante varias décadas, según las indicaciones médicas. En el caso de la diabetes tipo II, asociada con la resistencia de los tejidos a la insulina, el trasplante no es una buena solución. Se recomienda el trasplante de páncreas con riñón cuando la diabetes se acompaña de enfermedad renal avanzada debido a microangiopatía diabética. El procedimiento se puede realizar simultáneamente o se puede posponer el trasplante de páncreas.

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