El autismo se puede predecir desde los 6 meses de edad

Según las últimas investigaciones, el diagnóstico de autismo puede ser posible en bebés de 6 meses que tienen hermanos mayores con trastornos similares.

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Los bebés que se desarrollan en estas familias tienen más probabilidades de desarrollar autismo, que generalmente se diagnostica cuando el niño tiene entre 2 y 3 años. La enfermedad se manifiesta por problemas con las habilidades sociales, comportamiento repetitivo, retraso en el habla o comunicación no verbal.

Los investigadores utilizaron la resonancia magnética para observar los cerebros de 343 bebés cuando tenían 6, 12 y 24 meses de edad. Dos tercios de los niños estaban en alto riesgo porque tenían hermanos autistas mayores.

Las exploraciones mostraron ese 70 por ciento. Los bebés de alto riesgo diagnosticados con autismo a los 2 años de edad tenían una mayor cantidad de líquido cefalorraquídeo a los 6 y 12 meses de edad en comparación con los niños pequeños que no habían sido diagnosticados con la enfermedad. El líquido cefalorraquídeo es un líquido transparente e incoloro que rodea el cerebro y la médula espinal.

El autismo se puede diagnosticar a los 6 meses de edad (Shutterstock)

"Es posible que el exceso de líquido sea un marcador biológico temprano del autismo", dijo Mark Shen, autor principal del estudio, publicado en Biological Psychiatry. Sin embargo, se necesitan estudios adicionales para confirmar esta afirmación.

Un marcador similar permitiría a los médicos identificar a los bebés con alto riesgo de desarrollar autismo antes de que se desarrollen los síntomas típicos.

"Cuanto antes podamos detectar los marcadores biológicos del autismo, antes se podrá iniciar el tratamiento y los resultados serán mejores", dijo David Kennedy de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts.

El exceso de líquido cefalorraquídeo también puede ayudar a determinar el mecanismo detrás del desarrollo del autismo, abriendo nuevas vías para la investigación de la enfermedad.

Shen y sus colegas ya están buscando genes asociados con el exceso de líquido cerebral. La función del líquido es deshacerse de los subproductos que se acumulan en el cerebro. Sin embargo, como señala Shen, estos subproductos pueden desencadenar inflamación si el líquido no fluye correctamente, lo que inhibe el desarrollo del cerebro y conduce al autismo. Estos mecanismos pueden ser diferentes en niños con hermanos no autistas.

Sin embargo, los científicos no recomiendan realizar una resonancia magnética para cada niño en riesgo hasta que los análisis posteriores confirmen los resultados obtenidos.

El estudio, publicado el mes pasado en Nature, encontró que el 80 por ciento de en los bebés diagnosticados con autismo más tarde en la vida, la tasa de crecimiento de la superficie del cerebro en el primer año de vida fue más rápida que la de sus pares sanos.

"Combinaremos estos dos factores para ver si podemos mejorar la efectividad del método a cerca del 90%, lo que confirmará la utilidad clínica del estudio", dijo Shen.

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