No llevo bufanda y no tengo miedo de admitirlo

Llevar a un bebé en un cabestrillo se ha vuelto muy popular recientemente. Muchas mujeres elogian esta solución como perfecta tanto para la madre como para el bebé. Desafortunadamente, en mi caso no fue tan colorido.

Vea el video: "Cuidado diario para una piel sana de bebés y niños pequeños"

A veces sucede que si algo funciona para algunos, es un completo fracaso para otros. Fue así conmigo. El pañuelo no funcionó para nada, a pesar de que sabía atarlo y asistía a talleres. Mi hijo no toleró la bufanda.

¿Cómo atar una bufanda?

Cuando llevar a un bebé en brazos se vuelve agotador, vale la pena usar una bufanda, con la que puede hacer ...

ver la galeria

1. El niño no tolera la bufanda

Mi hijo simplemente la odiaba. Tenía una especie de rebelión interior, porque tan pronto como intentaba meterlo en ella, él comenzaba a llorar fuerte y tenso. Prefería el cochecito en cuanto se lo ponía, se dormía plácidamente, aunque ni siquiera intenté dejarlo. No sé qué le pasaba a la bufanda hasta ahora, pero incluso cuando me las arreglé para empacarla, él siguió inquieto y dando una clara señal de que no le gustaba.

2. Duerme en un cabestrillo

A la hija de mi amiga le encantó la bufanda, se durmió mecida al lado de su madre. El problema surgió cuando la mujer quiso respirar y trasladar al bebé a la cuna. Inmediatamente hubo un despertar y un llanto. Algunas madres y expertos dicen que el bebé puede llevarse con esa bufanda todo el tiempo, pero no parece saludable y cómodo para la madre.

3. Dolor de espalda

A pesar de que los fabricantes promocionan sus productos, diciendo que no causan dolor de espalda, para mí fue completamente diferente. El dolor de espalda era intenso. Cuanto más grande era el niño, más sentía mi columna vertebral, especialmente cuando tenía que ir de compras, por ejemplo. Un niño abrazado frente a él y las redes en ambas manos aumentaron efectivamente el dolor.

Claro, se podría decir que alguien debería ayudarme, pero a veces hay momentos en los que tenemos que lidiar con nosotros mismos (mi esposo tiene que trabajar alguna vez). Para mí, una solución mucho más conveniente fue un cochecito y redes para colgar en sus asas.

4. Cubiertos vivos

Cuando el primogénito fue mayor y empezó a conocer el mundo, dando sus primeros pasos, le pedí prestada una bufanda a mi amigo para intentar que el niño se acostumbrara de nuevo. Desafortunadamente, y esta vez el plan no funcionó.El hijo se movía inquieto y se volvía tanto y quería estar de vuelta en el suelo que no había duda de que estaba sentado allí ni siquiera por unos minutos. No importa si estaba sentado frente a mí o abrazándome. Giró y se retorció. Estaba muy irritado por el hecho de que el pañuelo restringía sus movimientos.

5. Bufanda y verano

Admiro a las madres y los padres que cargan a sus bebés en un cabestrillo a +30 de temperatura. Una vez fui a caminar. No solo hacía un calor implacable para mí, porque el chal se calienta, sino que también la alta temperatura pasó factura al primogénito. Estaba manchado de sudor donde estaba envuelto en una bufanda.

Cada solución tiene sus pros y sus contras. A veces, sin embargo, tengo la impresión de que las mujeres tienen miedo de admitir que el velo no es para ellas. Puedes sentir algún tipo de presión sobre este tipo de solución, si tienes un hijo tienes que llevarlo en cabestrillo, de lo contrario no cubrirás sus necesidades. ¿Qué opinas sobre el porteo? ¿Funcionó para ti o, como para mí, fue un fracaso total?

Etiquetas:  Rossne El Embarazo De Planificación Cocina