¿Cómo conoces al pediatra equivocado?

Cuando vamos al médico con un niño, esperamos que un especialista le brinde atención profesional a nuestro niño. También queremos que responda a las preguntas que nos molestan. Sin embargo, este no es siempre el caso. Afortunadamente, tenemos la opción de cambiar de médico. ¿Cuándo vale la pena considerarlo?

Vea el video: "El uso de antibióticos en niños"

Durante la temporada de invierno, los pediatras están muy ocupados. Las colas de pacientes son muy largas y los horarios de trabajo se mantienen sin cambios.

En tal situación, existe una fuerte tentación de realizar un examen superficial del paciente. Si el pediatra solo mira la garganta, aparte de la auscultación del niño (¡y sucede así!), La luz roja de los padres debería encenderse. Si, al mismo tiempo, un especialista prescribe un antibiótico a un paciente pequeño sin dudarlo, surge otra duda.

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Un buen pediatra encontrará tiempo no solo para escuchar al padre que tiene más voz sobre los síntomas señalados por el niño, sino también para examinar al pequeño paciente en detalle: usando un otoscopio, mirará dentro del oído, evaluará el tamaño de los ganglios linfáticos, ausculte al niño y controle la garganta.

Las dudas también surgen por el hecho de que el médico ignora las dudas sugeridas por los padres, así como la calificación superficial para la vacunación. Sucede que el médico solo le pregunta al padre sobre los síntomas perturbadores: si el niño está tosiendo o tiene secreción nasal, pero no lo examina él mismo.

El pediatra debe examinar cuidadosamente al niño en cada visita (123RF).

1. El médico prescribe un medicamento que no es adecuado para niños.

No hay nada de malo en que el médico alcance la lista de medicamentos actual durante la visita. Es mejor estar seguro que equivocarse. Sin embargo, hay situaciones en las que el pediatra prescribe el medicamento incorrecto, por ejemplo, inadecuado para el niño o recomienda la dosis incorrecta. También vale la pena considerar cambiar de médico si no pregunta si el niño es alérgico a algún medicamento.

Si no confiamos plenamente en nuestro pediatra, siempre vale la pena preguntarle al farmacéutico su opinión. Antes de administrar el medicamento, es necesario leer el prospecto, y si algo nos plantea dudas, llamar al médico que redactó la receta o consultar con otro especialista.

2. Antibiótico para todo

Algunos padres indican que el pediatra prescribe un antibiótico para todas las dolencias. También puede argumentar que en el caso de los más jóvenes, la enfermedad progresa muy rápido y es mejor actuar con antelación. Hacerlo solo debilita el cuerpo y hace que las bacterias sean más resistentes al antibiótico. Los especialistas también sugieren que el 80 por ciento. los virus corresponden a infecciones, y estas no requieren un tratamiento tan radical.

3. Problema para obtener una referencia

Es el médico quien decide si es necesario consultar a un especialista o si es necesario realizar pruebas adicionales, por ejemplo, hemogramas. Sin embargo, ignorar las sugerencias de los padres o subestimar los síntomas de larga duración (por ejemplo, tos, debilidad) por parte del médico debe inducir a los padres a buscar otro pediatra.

En los niños, algunas enfermedades son sutiles. Un diagnóstico rápido es una gran oportunidad de recuperación. Sin embargo, si las pruebas no se realizan de manera oportuna, tratar a un paciente pequeño puede resultar difícil y prolongado.

Un buen pediatra es un tesoro. Si hay alguna duda, conviene ejercitar el derecho de los asegurados a cambiar de médico de atención primaria. Esto se puede realizar de forma gratuita tres veces al año.

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