La piel de un niño y la piel de un adulto.

A menudo se puede escuchar el término de que algo es suave como el trasero de un bebé. De hecho, esta parte del cuerpo del bebé es extremadamente delicada. Sin embargo, ¡no solo ella! La piel del cuerpo de un niño pequeño no solo es única al tacto, sino que también tiene mayores necesidades. No es fácil lidiar con ellos, por lo que vale la pena saber cómo asegurar su óptima protección.

Vea el video: "Cuidado diario para una piel sana de bebés y niños pequeños"

1. Piel de bebé

Antes de que nazca un bebé, su piel sufre una metamorfosis única: madura con el bebé e inicialmente no tiene grasa subcutánea. Aparece alrededor de la semana 24. Cuando nace un recién nacido, está cubierto de una sustancia viscosa fetal blanca. Es una barrera protectora especial que protege la dermis, muy delgada, hecha de fibras de colágeno. En un adulto, la dermis es mucho más gruesa y tiene una función protectora.

La piel de un niño pequeño también la llena, pero no en la misma medida. Alcanza la madurez, y por tanto el papel de la dermis, después de unos cuatro años. Hasta entonces, requiere cuidados especiales, porque es susceptible a sustancias nocivas, como productos químicos, así como a infecciones bacterianas y fúngicas.

2. Necesidades especiales

Dado que la delicadeza de la piel de un bebé se puede ver a simple vista, es importante cuidarla y protegerla adecuadamente. Vale la pena recordar que es propenso a todo tipo de daños mecánicos, por ejemplo, rayones. Es muy fino y, por tanto, pierde humedad más rápido que la piel de un adulto. Es propensa a enrojecimiento, alergias y debería poder respirar tanto de día como de noche.

En los primeros meses, la piel de su bebé puede sentirse muy seca. Todo se debe a las glándulas sebáceas, que estabilizan su trabajo luego de la producción excesiva de secreción sebácea que se inició en el vientre de la madre.

3. Cosméticos para tareas especiales

A la hora de elegir productos para la higiene y el cuidado de su bebé, asegúrese de que las pastillas o líquidos de lavado que utilizará tengan un pH neutro o ligeramente ácido (pH 5,5–7,0). Estos cosméticos son muy suaves y no irritan la piel del bebé.

También es importante que las sustancias incluidas en el producto estén dermatológicamente probadas y aprobadas para su uso por niños. Para un champú, elija uno que no le pique los ojos ni le cause irritación.

Hidratar la piel no es solo una acción del exterior, sino un proceso que limita la pérdida de agua de sus capas más profundas para no tapar la piel al mismo tiempo, porque tiene que respirar.

Vale la pena buscar cosméticos con aceite de parafina. Tiene un efecto emoliente, por lo que crea una capa protectora que protege contra la pérdida de agua, por lo que no crea una barrera impermeable al agua. Además, el aceite de parafina no se vuelve rancio, no cambia sus propiedades bajo la influencia de la temperatura y no es un caldo de cultivo para las bacterias.

Además de los geles con aceite de parafina, también hay aceitunas y lociones que son ideales para masajes. Los lípidos naturales de la piel no se disuelven en aceite de parafina, por lo que es seguro para la piel del bebé y cumple sus funciones protectoras e hidratantes.

Cuando busque cosméticos para el cuidado del bebé, también preste atención a las marcas en el empaque del producto. Algunos están destinados a los niños desde el primer día de vida, otros solo durante más de tres meses o incluso un año. Haga coincidir el cosmético con las necesidades y la edad del bebé para garantizar un cuidado óptimo.

Después del baño, hidrata la piel del bebé con una loción o aceite de oliva. Esta actividad no solo relaja y forma parte del ritual de la noche, sino que también estimula los sentidos del niño y, sobre todo, potencia el vínculo y la cercanía.

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