Sueño reparador durante la enfermedad. ¿Qué medicamentos no debo darle a mi bebé antes de acostarme?

Un bebé que tiene un resfriado está inquieto durante el día, duerme inquieto por la noche, se despierta varias veces, llora y tiene dificultades para volver a dormirse.

Ver la película: "Tracto respiratorio de un niño pequeño"

1. Facilitar la respiración

¿Cúales son las razones para esto? El despertar se debe principalmente a la congestión nasal. La secreción residual cierra las vías respiratorias, especialmente en la posición supina. El niño mayor puede entonces respirar por la boca o roncar. Por el contrario, los recién nacidos y los bebés solo pueden respirar por la nariz, por lo que se despiertan llorando cuando no pueden respirar. Por lo tanto, mantener las vías respiratorias abiertas antes de acostarse puede brindar una noche de descanso tanto para los padres como para el bebé.

Para los más pequeños, recomiendo especialmente las inhalaciones salinas, que son beneficiosas durante el día e inmediatamente antes de acostarse. Antes de descansar, sin embargo, deben evitarse las inhalaciones o los medicamentos orales que licuan el moco o los expectorantes para no provocar un reflejo de tos por la noche.

Todos los descongestionantes nasales y medicamentos que contienen efedrina, pseudoefedrina, fenilefrina, oximetazolina y xilometazolina tienen un efecto descongestionante sobre los vasos sanguíneos de la nariz, pero también estimulan el corazón. Por tanto, en caso de sobredosis, pueden despertar al niño hasta la hora de acostarse e incluso provocarle trastornos cardíacos. Los fabricantes recomiendan no usarlos durante más de 3-5 días y no exceder las dosis indicadas en los folletos. Mi consejo sería usar estos medicamentos cuando sea necesario solo en niños mayores de seis años y las píldoras en niños mayores de doce años. Las gotas y los aerosoles que contienen solución salina o sal marina, que se pueden usar muchas veces al día, son seguros. La nariz de un bebé tapada se puede aliviar colocándola en una posición medio sentada durante varios minutos.

2. Medicamentos antitusivos

Los supresores de la tos deben manipularse con mucho cuidado y solo deben usarse cuando la tos despierta al niño por la noche o interfiere con el habla durante el día. Se usan temporalmente, alrededor de 2-3 días hasta que los ataques de tos seca se vuelven más leves. Para ayudarlo a conciliar el sueño, se administran aproximadamente una hora antes de acostarse.

Los medicamentos para suprimir la tos en los niños incluyen dextromorfano, codeína y butamirato. Estos fármacos actúan de forma centralizada suprimiendo el centro de la tos en el sistema nervioso central.

Para la tos seca que resulta de la irritación de la garganta o la laringe, una buena opción es la administración de medicamentos naturales protectores y calmantes, como malvavisco, pata de gallo o plátano. En el caso de exacerbación del asma o laringitis asociada a tos seca, el médico puede prescribir inhalaciones de esteroides que, gracias a sus propiedades antiinflamatorias, ayudarán a calmar la tos antes de acostarse. Siempre enjuague la garganta después de estos medicamentos o, en el caso de los niños pequeños, déles comida para evitar las infecciones por hongos orales.

La fenspirida tiene un efecto antiinflamatorio y relajante sobre los bronquios. Puede administrarse a cualquier hora del día o de la noche, también inmediatamente antes de acostarse. Se utiliza tanto en la tos seca como en la húmeda.

3. Expectorantes

Se necesita una tos húmeda para despejar las vías respiratorias de las secreciones persistentes y apoyar el proceso de curación. Sin embargo, conviene recordar que los expectorantes no deben administrarse antes de acostarse, para no provocar tos por la noche. Los fármacos más utilizados son: bromhexina y su metabolito activo ambroxol, acetilcisteína, carbocisteína, mesna y hierbas: tomillo y hiedra. Estos fármacos se recomiendan en infecciones del tracto respiratorio superior con secreciones espesas y deben administrarse durante el día hasta las 16.00-17.00. Las inhalaciones con aceites esenciales o frotar aceites diluidos en la piel, o el uso de preparaciones ya preparadas, también son beneficiosas.

4. Hidratación

La hidratación del tracto respiratorio consiste principalmente en proporcionar la cantidad adecuada de líquido durante el día y antes de acostarse. También en esto se necesita un equilibrio para que el niño no se levante al baño por la noche. Una hidratación suficiente también ayuda a diluir las secreciones. Vale la pena recordar que un niño con fiebre necesita beber más debido al aumento de la pérdida de líquidos.

Recuerde que un resfriado dura aproximadamente una semana y tiende a ser autolimitado en la mayoría de los casos, así que tenga cuidado con la medicación.

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