Procedimientos obstétricos durante el parto.

El parto natural generalmente se considera lo mejor tanto para la madre como para el bebé. Suponiendo, por supuesto, que no hay complicaciones durante el embarazo que descarten este tipo de parto. Prácticamente no hay trabajo de parto durante el cual no se realizan procedimientos obstétricos. Durante el trabajo de parto, es necesario controlar la frecuencia cardíaca fetal, a veces se debe hacer una incisión en el perineo o se debe ayudar con fórceps para dar a luz. Sucede que nuestro hijo no tiene prisa por entrar en el mundo. Entonces hay que inducir ese parto. Especialmente cuando la vida de la madre o el niño está en riesgo. Conozcamos todos los métodos de intervención obstétrica para que no nos sorprendamos durante el parto.

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1. Monitorización de la frecuencia cardíaca fetal (CTG)

Prácticamente no hay parto sin conectar a la madre a un aparato especial: un cardiotocógrafo. Cada nacimiento es una indicación. Es un dispositivo que registra las contracciones uterinas y la actividad del corazón del feto y, por tanto, la reacción a las contracciones durante el trabajo de parto. Las contracciones se pueden registrar en papel para su posterior análisis. En la descripción del examen CTG, distinguimos la frecuencia básica y los cambios periódicos. La cámara se coloca en el vientre de la madre con cinturones especiales. Las pruebas de función cardíaca fetal se llevan a cabo en dos etapas. La primera etapa es la tocografía que registra las contracciones uterinas. El segundo es la cardiografía, que registra la frecuencia cardíaca fetal. Este examen se realiza mediante un seguimiento externo o interno. Este método permite el diagnóstico precoz de hipoxia en el feto y así evitar anomalías posteriores en el niño.

Incisión del perineo durante el parto.

La incisión perineal se realiza para mejorar la comodidad de la vida de una mujer. Esta usado ...

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2. Inducción (inducción) del trabajo de parto

El parto se inicia en situaciones en las que la vida de la madre o el niño está en riesgo, o cuando el parto no llega después de las 40 semanas de embarazo.

Para inducir el parto, el obstetra:

  • Administrar por vía vaginal una preparación que contenga prostaglandinas en gel o tableta (acelera la maduración del cuello uterino)
  • Perfora la vejiga fetal (amniotomía): este es uno de los procedimientos más comunes que acelera el trabajo de parto y ayuda a evaluar el estado del feto. Lo realiza una partera o un médico utilizando un gancho de plástico especial durante un examen ginecológico.
  • Aporta oxitocina, una hormona que estimula las contracciones uterinas. La administración comienza con pequeñas dosis, monitoreando constantemente el estado del niño.

3. Parto quirúrgico

Cuando el trabajo de parto se detiene repentinamente, se deben usar métodos más invasivos. Para ello, se utiliza vacío o vacío. Cuando se usan fórceps, el médico sostiene la cabeza del bebé con una herramienta similar a un par de cucharas dobladas y la saca mecánicamente. El tubo de vacío consiste en una punta en forma de copa unida a la cabeza del bebé y conectada a una bomba de vacío que succiona la cabeza del canal de parto. Actualmente, ambos dispositivos se utilizan con poca frecuencia y solo cuando la cabeza es visible en el canal del parto. Ambos procedimientos a menudo se reemplazan por cesárea (reemplazando principalmente las llamadas pinzas medianas y altas). Están asociados con un riesgo mínimo tanto para la madre como para el bebé. El niño (raramente) puede tener hinchazón del tejido subcutáneo y hematomas, la madre puede sufrir una lesión en el tracto genital y el perineo. Las indicaciones para estos procedimientos son: hipoxia fetal, desprendimiento prematuro de la placenta, enfermedades del corazón o pulmones maternos, agotamiento materno, posicionamiento fetal con menos frecuencia.

Para evitar complicaciones, un procedimiento común durante el trabajo de parto es una episiotomía. Hasta hace poco, era un procedimiento de rutina que se realizaba cuando la cabeza se presionaba fuertemente contra el perineo y sus tejidos se desprendían. Según los obstetras, es mejor hacer una incisión controlada que dejar que la piel se agriete de una manera menos regular y más difícil de curar. La incisión perineal suele estar indicada en primeros partos complicados, y en caso de riesgo de rotura incontrolada, cuando el primer hijo nació con un peso elevado.

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