Trastornos emocionales en niños

Las alteraciones emocionales aparecen con mucha frecuencia en los niños en edad preescolar, provocando problemas educativos. Los procesos emocionales de un niño dependen del funcionamiento de los sistemas nervioso, endocrino y de salud general, así como de los contactos con los seres queridos, las primeras experiencias sociales y el ambiente en el hogar familiar. El término "trastornos emocionales" apareció en la década de 1930. Sin embargo, este es un concepto vago, ambiguo y colectivo. Los investigadores señalan que en las etapas posteriores del desarrollo, varios tipos de síntomas pueden considerarse trastornos emocionales, aunque también ocurren en niños sanos que se desarrollan adecuadamente. No hay niño que no tenga miedo de algo en su vida, que no haya experimentado miedos o que no reaccione con ira. ¿Qué entidades patológicas se pueden clasificar como trastornos emocionales en los niños?

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1. Causas de los trastornos emocionales en los niños

Los trastornos emocionales de los niños se pueden dividir en dos categorías principales:

  • trastornos de externalización: se relacionan con emociones tales como: ira, agresión, hostilidad, ira, lo que resulta en un comportamiento "externo", por ejemplo, mentir, robar;
  • Trastornos de internalización: se refieren a emociones tales como: tristeza, ansiedad, depresión, que dan como resultado un comportamiento "interno", por ejemplo, retirada de contactos, alienación.

Para diagnosticar un trastorno emocional en los niños, se deben considerar varios factores. Primero, la persistencia de los síntomas: cuánto tiempo persisten. En segundo lugar, la intensidad de los síntomas, cuál es su número e intensidad. En tercer lugar, la frecuencia de los síntomas perturbadores. El trastorno emocional solo puede reconocerse cuando los síntomas son múltiples, persistentes, intensos y frecuentes. Los trastornos emocionales son un término amplio que abarca muchas anomalías del desarrollo, por ejemplo, reacciones neuróticas, trastornos de la personalidad, trastornos del comportamiento e incluso trastornos psicóticos. ¿Qué puede contribuir al trastorno emocional en los niños?

  • Entorno del hogar: estructura familiar (familia rota, familia numerosa, familia reconstruida, etc.), condiciones de vida desfavorables, mala situación financiera, ambiente en el hogar, métodos de crianza defectuosos, actitudes rígidas de los padres, actitud temerosa de la madre, problemas de comunicación, rechazo emocional del niño, necesidades insatisfechas salud mental del niño pequeño, falta de aceptación y sentido de seguridad, enfermedad mental de los padres, crítica constante, uso del castigo corporal, sobreprotección de los padres, falta de independencia del niño, formando actitudes de dependencia, relaciones perturbadas entre padres e hijos.
  • Entorno fuera de la familia (jardín de infancia, escuela) - actitud negativa profesor-alumno, exigencias excesivas, competencia, rechazo de los compañeros, relaciones desfavorables con los compañeros y el profesor, perfeccionismo.
  • Situaciones traumáticas y subtraumáticas: enfermedad de un niño o miembro de la familia, pérdida de un ser querido, experimentar una amenaza muy fuerte, muerte de un ser querido, divorcio de los padres.

El tipo de trastorno y la gravedad de los síntomas serán el resultado de la predisposición genética y ambiental del niño.

2. Tipos de trastornos emocionales en los niños

Son muchos los trastornos emocionales que pueden aparecer en los niños en edad preescolar. Algunos niños incluso muestran varias anomalías al mismo tiempo. Los trastornos emocionales más famosos en los niños son:
1. Reacciones neuróticas: consisten en una reacción de ansiedad patológica al estrés. La tensión mental constante y los miedos injustificados hacen que el niño sea incapaz de adaptarse a los requisitos del entorno y elija formas de comportamiento desadaptativas. El desarrollo de la neurosis en los niños se debe principalmente a lesiones mentales y experiencias traumáticas, por ejemplo, incendios, mordeduras de perros, castigos corporales, cuentos de hadas de miedo, conflictos entre padres, muerte de un ser querido, variabilidad y contradicción de los requisitos de los padres. Las reacciones neuróticas en los niños también dependen del tipo de sistema nervioso del niño, sus experiencias mentales, expectativas, actitudes y hábitos. El síntoma principal de la neurosis es la ansiedad, acompañada de una sensación de peligro, ansiedad, desamparo e impotencia. Como resultado de las emociones negativas, el niño activa varios mecanismos de defensa. Los comportamientos neuróticos en los niños incluyen:

  • Miedos: los niños en edad preescolar experimentan muchos miedos, incluidos los miedos del desarrollo, por ejemplo, miedo a la oscuridad, a una tormenta, a quedarse solos en casa, a los animales. Muy a menudo, ocurren terrores nocturnos, cuando el niño se despierta gritando por la noche, pero no recuerda el incidente nocturno por la mañana. Los niños que experimentan terrores nocturnos suelen ser poco resistentes al estrés, llorosos, pasivos en situaciones sociales, hipersensibles emocionalmente, mostrando dificultades para adaptarse a las nuevas condiciones. La ansiedad, a diferencia del miedo, es miedo en circunstancias que objetivamente no son amenazantes. ¿Por qué los niños exhiben comportamientos de ansiedad? Como les asustan sus padres o hermanos mayores, ven programas de televisión brutales y dibujos animados que exudan agresión, porque son golpeados por sus padres o porque se les cría en un ambiente de caos y conflictos. Puede haber muchas razones para esto. Los niños con ansiedad suelen ser desconfiados, inseguros, inhibidos, tímidos, evitan los contactos sociales, se mantienen distantes, temen la vergüenza y el rechazo, y tienen baja autoestima;
  • enuresis: enuresis primaria (dura desde el nacimiento y es una continuación de la enuresis fisiológica) y enuresis secundaria (ocurre en niños que ya han recibido un entrenamiento de limpieza y han dominado el hábito de lidiar con las necesidades fisiológicas en el baño). Con mayor frecuencia, la enuresis ocurre durante la noche durante el sueño, con menos frecuencia durante el día. Además, la enuresis no es un síntoma único, sino que suele ser uno de los síntomas del trastorno emocional en los niños. La inmersión suele ir acompañada de hiperactividad, cambios de humor, llanto, ansiedad, irritabilidad, malas relaciones con los compañeros y renuencia a aprender. Es más probable que los niños se mojen que las niñas. Puede ser el resultado de métodos de crianza defectuosos, contacto deficiente entre padres e hijos, nacimiento de un hermano menor, divorcio, muerte de un ser querido, etc. Para hablar de enuresis, se deben realizar exámenes médicos de antemano para excluir trastornos fisiológicos;
  • tics nerviosos: son descargas repentinas e involuntarias de varios grupos de músculos que no están bajo control consciente. El niño puede parpadear, hacer extrañas expresiones faciales, agitar los brazos. Los tics aparecen con mayor frecuencia entre los 5 y los 12 años. Se caracterizan por su persistencia y larga duración. Suelen ser el resultado de fuertes situaciones de conflicto y experiencias traumáticas. Requieren proporcionar al niño una terapia individual y eliminar las tensiones emocionales;
  • tartamudeo: suele ser uno de los muchos síntomas del comportamiento neurótico de un niño. La tartamudez es un trastorno del habla común en los niños, que ocurre entre las edades de 3 y 5 años. La tartamudez se manifiesta por tartamudez - síntomas tónicos, repetición repetida de la misma sílaba, sonido, palabra - síntomas clónicos, tensión muscular y emocional. La tartamudez patológica debe distinguirse de la tartamudez del desarrollo, que surge de una discrepancia entre el alto nivel de pensamiento de un niño y un aparato de articulación relativamente bajo. Es más común en niños que en niñas. Se recomienda una consulta de logopedia;
  • Trastornos del apetito: los "trastornos neuróticos de la alimentación" se producen en 2/3 de los niños de 2 a 5 años. Los padres preocupados tienden a prestar demasiada atención al proceso de alimentación y preguntan, inducen o incluso obligan a sus hijos a comer, lo que suele ser contraproducente. La negativa a comer puede deberse al hecho de que se le da comida que no le gusta al niño. La falta de apetito puede ser una reacción a la llegada de un nuevo hijo a la familia: el niño pequeño tiene miedo de perder el amor de sus padres y está celoso de sus hermanos. Los trastornos alimentarios también pueden ser consecuencia de una situación familiar difícil, inseguridad o una forma de llamar la atención y brindar atención. En algunos niños neuróticos, la falta de apetito puede estar asociada con otros trastornos, como vómitos o anorexia nerviosa;
  1. Inhibición psicomotora: los niños con inhibición psicomotora son temerosos, poco activos y muestran dificultades en el contacto con el entorno. La inhibición surgió en ellos como resultado de la crítica, el ridículo, la humillación, el castigo corporal aplicado por los padres. Por lo general, estos niños no causan problemas educativos, permanecen "en las sombras", sufriendo, aislándose de los demás, reprimiendo sus emociones. Los niños inhibidos pueden ser demasiado escrupulosos, inseguros, reticentes, callados, obedientes, resignados, apáticos, lentos, deprimidos, con baja autoestima, llorosos, reservados;

  2. indiferencia emocional: los niños emocionalmente indiferentes tienen problemas para establecer contacto con sus compañeros y adultos. Son incapaces de simpatizar con las alegrías y las tristezas, tienen poca expresión facial y no interactúan socialmente por temor al rechazo. Los niños cariñosamente indiferentes provienen de orfanatos o de familias que no satisfacían la necesidad de apego y amor. Están tristes, evitan el contacto visual, sus contactos con los demás son muy superficiales;

  3. hiperactividad psicomotora: la hiperactividad en los niños resulta de la ventaja de los procesos de estimulación sobre los procesos de inhibición. Las reacciones emocionales son violentas, inadecuadas a las circunstancias. Las características son labilidad emocional, impulsividad, irritabilidad, trastorno por déficit de atención, fatiga fácil y falta de paciencia. Los niños hiperactivos se distraen rápidamente y se aburren con la actividad que realizan. Lo más importante es la coherencia educativa, la tranquilidad, los requisitos precisos y el ritmo constante del día;

  4. Agresividad: el comportamiento agresivo es más común en los niños que en las niñas y se manifiesta con mayor frecuencia hasta los dos años. Hay agresión verbal (gritos, insultos, insultos, calumnias, arrogancia, quejas) y agresión física (golpear, patear, rascar, morder, tirar del cabello). El comportamiento agresivo surge de la frustración, pero también de imitar a las personas mayores (padres, hermanos, colegas). La agresión instrumental tiene un propósito. La agresión del enemigo se caracteriza por la envidia y tiene como objetivo infligir dolor a otra persona.

El comportamiento antisocial, la ira, la hostilidad y otros trastornos emocionales a menudo no son el resultado de la mala voluntad de los niños pequeños. En el curso del desarrollo y la crianza, los niños aprenden un comportamiento correcto y socialmente aceptable. Los problemas emocionales de los niños suelen estar relacionados con su entorno familiar, por lo que la terapia debe incluir tanto a los niños como a sus padres.

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