Una dieta saludable para un niño.

Una dieta saludable para un niño es un elemento importante para apoyar el desarrollo adecuado de un bebé. Hoy en día, los niños son alimentados con demasiada frecuencia con carne, lácteos y productos llenos de calorías vacías. Sin embargo, no se sirven suficientes frutas y verduras crudas. La nutrición inadecuada de un niño desde una edad temprana promueve el sobrepeso y la obesidad, y es bien sabido que la calidad de los alimentos depende del desarrollo, la salud, la condición física y la inmunidad del niño. ¿Qué darle de comer a su hijo?

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1. Absorción de nutrientes

Incluso los bebés que están muy sobrealimentados pueden sufrir desnutrición. Su dieta abundante a menudo carece de alimentos que satisfagan las necesidades diarias de nutrientes, como calcio, hierro, vitaminas y proteínas.

Incluso si los niños pequeños obtienen los componentes básicos que necesitan con su comida, a menudo el cuerpo no los absorbe ni los utiliza por completo. ¿Por qué? Porque su digestibilidad está influenciada por otras sustancias orgánicas, vitaminas y enzimas.

En presencia de algunos compuestos, los nutrientes son altamente digeribles, mientras que la presencia de otras sustancias ralentiza efectivamente o incluso inhibe por completo su absorción. Por lo tanto, puede suceder que el niño coma mucho, tenga sobrepeso, pero aún así, su cuerpo sigue siendo pobre en nutrientes necesarios para un desarrollo y crecimiento adecuados. ¿Qué nutrientes son esenciales para la alimentación saludable de un niño y cómo mejorar su absorción por parte del organismo?

¿Qué es una dieta saludable para un niño?

Una dieta saludable para un niño debe estar llena de frutas y verduras.

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2. Vitamina C en la dieta de un niño

Es cierto que las deficiencias de vitamina C en los niños no se manifiestan en la ulceración moderna del paladar y la boca, es decir, El escorbuto, sin embargo, puede causar dolor en las articulaciones, fatiga y disminución del apetito. La deficiencia de vitamina C es más común entre el sexto mes y el segundo año de vida.

La vitamina C es muy importante para el cuerpo de un niño pequeño porque renueva el tejido conectivo, protege contra los radicales libres y fortalece la inmunidad. La demanda de vitamina C en los niños aumenta con las enfermedades (infecciones, diarrea, fiebre), con la deficiencia de hierro y en la temporada de otoño e invierno. La absorción de vitamina C es mejor cuanto más hierro hay en la sangre. La vitamina C, el hierro y el ácido fólico juegan un papel importante en la prevención de la anemia.

Sin embargo, el exceso de vitamina C puede forzar los riñones y contribuir a la formación de urolitiasis. Por lo tanto, es mejor evitar la suplementación adicional y proporcionar vitamina C con los alimentos. Los niños deben consumirlo en verduras, frutas y jugos, preferiblemente recién exprimidos o en puré. Particularmente ricos en vitamina C son los cítricos y las bayas, así como las grosellas negras y rojas, las fresas y las fresas silvestres.

De las verduras, vale la pena elegir tomates, pimientos rojos y verdes, repollo blanco, coliflor y verduras verdes: perejil, espinaca, cebollino, brócoli, coles de Bruselas. La vitamina C se oxida rápidamente. Para conservar sus propiedades, evite cocinar (en lugar de cocinar demasiado o al vapor) y exponer los alimentos a la luz.

3. Calcio y vitamina D en la dieta de un niño

El calcio es un elemento necesario para la mineralización ósea, manteniendo el tono muscular adecuado y la tensión de los vasos sanguíneos. La absorción de calcio se ve facilitada por la vitamina D y el azúcar de la leche, lactosa. Sin embargo, no es favorecido por los oxalatos, incluidos, entre otros, en remolacha, acedera, espinaca y ruibarbo.

La absorción de calcio también se ve frenada por la fibra, que es abundante en granos gruesos, verduras y frutas crudas y pan integral. La incorporación de calcio a los huesos se ve obstaculizada por grandes cantidades de ácidos grasos saturados y fosfatos. Estas sustancias están presentes en productos ricos en proteínas, legumbres secas y bebidas carbonatadas.

Los productos lácteos son una buena fuente de calcio y vitamina D. El problema es que muchos bebés no quieren tomar leche. Entonces vale la pena buscar sus productos, como: kefirs, yogures, quesos. Ocasionalmente, puede ser necesario recurrir a suplementos dietéticos con calcio y vitamina D.

Además de los productos lácteos, dele a su niño pescado azul (salmón, caballa, arenque, sardinas), aceite de pescado, hígado, despojos, huevos, y no evite el sol y, a menudo, salga a caminar con su hijo u organice juegos al aire libre. La vitamina D no afecta negativamente a otros nutrientes, por lo que es el "huésped ideal" para el organismo.

4. Hierro en la dieta de un niño

La absorción de hierro en el cuerpo se ve obstaculizada por los oxalatos y fitatos, que se encuentran principalmente en los cereales. Por lo tanto, el hierro de origen vegetal se absorbe escasamente o no se absorbe en absoluto. El hierro no se absorberá si se le suministra calcio, fósforo, tanino, cafeína, fibra dietética o niveles altos de grasas saturadas.

La absorción de hierro se ve alterada por alimentos como cereales espesos, pan integral, café, cacao, té fuerte, leche, queso, acedera, espinacas, ruibarbo, comida rápida. La absorción de hierro se ve facilitada por la presencia de vitamina C. Los frutos secos, los frutos secos, el salvado y el germen de trigo son los que contienen más hierro de los productos vegetales. El hierro de origen animal contenido en la carne, la carne y el pescado se absorbe mucho mejor en el cuerpo.

5. Fibra dietética en un niño

Aunque la fibra dietética no es un componente de construcción del cuerpo, mejora el funcionamiento de los intestinos y apoya los procesos digestivos. Si un niño pequeño tiene sobrepeso debido a una tasa metabólica baja, la fibra dietética es la más recomendada. Es la fibra que permite que los alimentos no digeridos se muevan por los intestinos.

La falta de fibra provoca estreñimiento y dolor abdominal. El mayor contenido de fibra se encuentra en el salvado de trigo, la avena, las verduras crudas y las frutas con piel. Vale la pena introducir el hábito de comer para que el niño reciba fruta fresca dos horas antes de una comida, por ejemplo, para el almuerzo.

En el almuerzo, la fuente de fibra para el niño puede ser verduras crudas en forma de ensalada, y en el desayuno y la cena: pan integral o negro. La correcta composición de las comidas ayudará a estabilizar el peso del niño y le aportará los nutrientes necesarios para su desarrollo en la dosis adecuada.

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