Relaciones de causa y efecto en el desarrollo infantil

Relaciones de causa y efecto en el desarrollo infantil

Vea la película: "Conozca los hechos sobre el desarrollo de un niño de dos años"

 

Todos los días en la vida de un niño pequeño es explorar el mundo con todos sus sentidos. Hay una razón por la que es tan importante estimular la sensorialidad del niño y permitirle descubrir los fenómenos de causa y efecto.

A veces, un niño pequeño lo hace bajo la supervisión de un padre que sigue con orgullo los primeros pasos de un explorador en crecimiento, pero a menudo prefiere tomar el asunto en sus propias manos. El resultado es tierra salpicada de flores, agua derramada, un vaso roto o una gran mancha en la pared. Pero antes de regañar a su niño por su broma, ¡piense en todo lo que descubrió!

1. Beneficios de aprender el pensamiento lógico

El desarrollo del pensamiento de causa y efecto generalmente ocurre en los niños en el tercer año de vida. El niño en edad preescolar promedio es capaz de predecir el efecto de derribar un vaso de agua o patear una pelota más fuerte o más ligera. Por lo general, se basa en sus propias experiencias u observaciones del mundo, que no solo le permiten acostumbrarse a las leyes básicas de la física, sino que sobre todo influyen positivamente en su desarrollo, moldean el pensamiento lógico y estimulan la imaginación.

Aprender sobre las dependencias permite que el niño juegue de forma creativa y facilita un mayor aprendizaje, por ejemplo, estimulando la curiosidad natural de los niños. También se trata de la resolución hábil de problemas en el futuro, la planificación del trabajo y la división de tareas, así como las buenas relaciones con los demás.

2. Curiosidad natural

Los niños pequeños descubren el mundo al tacto. Hay una razón por la que quieren tirar cualquier cosa, por ejemplo. Esto no es motivo de preocupación, ya que muestra una curiosidad natural que los niños satisfacen manualmente. Están absorbiendo muy intensamente las experiencias proporcionadas por sus sentidos y tratando de conocer más y más relaciones de causa y efecto.

Les ayudan los juegos sensoriales, por ejemplo, poner una mano en un cuenco con harina, budín o exprimir gelatina. El bebé descubre varias texturas que le gustan más o menos. Con el tiempo, se interesa por los juguetes u objetos que interactúan con él. Empieza a notar diferencias de forma, peso e incluso el efecto de arrojar un objeto.

Le gusta hacer rebotar la pelota, golpear el globo, que volará lentamente hacia adelante. El niño pequeño estará feliz de presionar el botón en el juguete, esperando que la luz parpadee. Los niños notan la dependencia tan rápidamente que al darles una mascota interactiva, por ejemplo un Puppy Puppy, inmediatamente lo agarrarán por la pata o la barriga, esperando el sonido.

Úselo para esto también, entre otros colgantes sensoriales suaves, por ejemplo, The Ringing Bird "Un cuco". No solo traerá alegría a la boca del bebé al hacer girar sus colores, sino que también, gracias a las campanas, emitirá bonitos sonidos. Después de ser sacado de la casa, un pájaro de peluche regresa a ella, "vibrando" agradablemente y mostrando al niño el principio de acción y reacción. El niño sabrá qué hacer para lograr el efecto deseado.

Esta es una señal positiva de que el niño pequeño puede predecir el resultado de su acto. Si el juguete no reacciona como se esperaba, por ejemplo, la pelota no rebota, un globo lleno de harina cae al suelo y el perro no canta su canción favorita, el pequeño intentará averiguar la causa (por ejemplo, tratar de lanza la pelota más fuerte, desata el nudo del globo o su nudo). Los dedos irán rápidamente a la parte posterior de la mascota para llegar a la batería).

3. Aprender jugando

Para estimular el desarrollo del niño, enseñándole el pensamiento lógico, incluido el pensamiento de causa y efecto, conviene ofrecerle juguetes y juegos que le permitan dedicar tiempo de forma creativa. Los mejores son aquellos que interactúan con el niño pequeño, por ejemplo, cuando presionas un botón, algo se abrirá, saldrá o se ocultará.

Anime a su hijo a jugar con agua, masas de plástico o bolos y dominó. Deje que el niño le sorprenda con el efecto él mismo, no le diga lo que sucederá. Recuerda que él está descubriendo el mundo, ¡no tú!

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